Si tiene un nombre la angustia, ese nombre es Alejandra. No cualquiera. Es Alejandra Pizarnik. Setenta y seis años hace que nació en Buenos Aires. En la misma ciudad, se fue por su mano y nos dejó instalada para siempre la angustia. Su prosa y su poesía, bordean como también lo hacía su propia cabeza, … Continuar leyendo »
Filed under Para leer …
Mudanza
A fuerza de mudarme he aprendido a no pegar los muebles a los muros, a no clavar muy hondo, a atornillar sólo lo justo. He aprendido a respetar las huellas de los viejos inquilinos: un clavo, una moldura, una pequeña ménsula, que dejó en su lugar aunque me estorben. Algunas manchas las heredo sin limpiarlas, … Continuar leyendo »
Finding
Estos días son lentos. Despacio, la cámara registra imágenes que tardan en desenrollarse. A la mesa de luz le crecen un par de libros. Leo y encuentro. La intimidad tiene esta forma. Una tarde Mientras escribe, sin mirar el mar, siente entre los dedos el temblor de su lapicera. La marea se retira arrastrando pequeñas … Continuar leyendo »
…son lo mejor de cada casa
Hilos Mis amigos habitan en el aire un hilo los sostiene de la nada e inventa entre la hondura aquel piélago gris un murmullo de hijos en forma de poema una nube flotando. Mis amigos escapan de la muerte como de las rutinas y saltan sobre el fuego y los despojos. Hermosos como dioses me … Continuar leyendo »
Trapos de Palermo
Palermo era una despreocupada pobreza. La higuera oscurecía sobre el tapial; los balconcitos de modesto destino daban a días iguales; la perdida corneta del manisero exploraba el anochecer; sobre la humildad de las casas no era raro algún jarrón de mampostería; coronado áridamente de tunas… J. L. Borges. Bs. As., 1899 – Ginebra, 1986.