¿Cuánto nos llega a influir un libro o una película? ¿Y una canción, una foto, un óleo de gran formato? Después de la familia y los maestros, pienso que cualquier manifestación artística a la que nos acercamos deja una huella importante en la personalidad de cada uno.
Los libros de Milan Kundera fueron compañía obligada durante un tiempo, aún cuando llegar a uno de ellos, en la isla, era una suerte de malabarismo para burlar las prohibiciones oficiales. Y no lo incluyo a Kafka, como parte de la lista, porque escribía en alemán y estoy convencida de que su nacimiento y vida en Praga fue una casualidad.
Pero quiero ir al punto principal: el día que vi Hair, en la salita de video club que estaba en la esquina de las calles 23 y M, en La Habana, marcó un antes y un después de mi manera de ver el cine.
Milos Forman ya había entrado en mi universo con One Flew Over the Cuckoo’s Nest, la película que le dio su primer Oscar y no imaginaba yo lo que este señor amasaba en su mesa de creador.
¿Qué se puede expresar cuándo hablamos de Ragtime, Amadeus, Valmont, The people vs Larry Flint? Se me ocurre, por ejemplo, que esta secuencia de Amadeus, resume el espíritu de la historia apócrifa del genio y su sombra, gracias a la mano de Forman.
Amadeus de Miloš Forman, 1984.
Afortunadamente MK y MF, andan por ahí, compartiendo con nosotros el mismo lifetime.
“Volved esta noche”….
Así nos va.
Besos.